Capítulo 6

La práctica de piano

La guía de aprendizaje de piano para principiantes

Practicar piano puede parecer una tarea desalentadora al principio, y no es de extrañar que el "no he practicado lo suficiente" sea la razón por la que muchas personas abandonan el aprendizaje de un instrumento a una edad temprana. Es una pena, porque abandonar significa perderse el placer y la satisfacción diarios que puede suponer practicar. Por otra parte, es una feliz coincidencia que la práctica sea también fundamental para progresar.

La buena noticia es que, si cada vez que se practica se hace siguiendo un método efectivo, se mejorará mucho más rápido. De hecho, los estudios educativos han demostrado que, cuando se trata de practicar, no se trata de cuánto, sino de cómo. La segunda buena noticia es que, si desarrollas buenos hábitos desde el principio, aprenderás a amar la práctica. ¿Por qué el tiempo que pasas tocando tu música favorita debería ser un aburrimiento?

En este capítulo, veremos la mejor manera de estructurar tu rutina de práctica de piano, cómo planificar un calendario de sesiones y cómo prepararte para cada una para sacarles el máximo provecho.

Cómo estructurar tu rutina de práctica de piano

¿Cuánto tiempo debo practicar piano cada día?

Veinte minutos es un buen punto de partida. En general, te recomendamos limitar tus sesiones a cuarenta minutos ya que, a partir de ahí, el ser humano empieza a perder la capacidad de atención. Incluso los concertistas profesionales que practican durante horas cada día (al fin y al cabo, es su trabajo) no se sientan ante el teclado más de cuarenta minutos seguidos. Por supuesto, si ves que has entrado en una racha productiva, sigue tocando; pero detente en cuanto tu concentración baje y siéntete orgulloso de lo que has conseguido en esa sesión.

¿Con qué frecuencia debo tocar el piano?

Deberías practicar a diario para convertirlo en un hábito. Si esto te parece mucho, recuerda que son sólo veinte minutos. Eso es menos de una sexta parte del tiempo medio que pasamos en las redes sociales cada día. La práctica en sí misma se hará más fácil a medida que mejore tu técnica y, a medida que tu cerebro forme asociaciones positivas, llegarás a desearla como parte de tu rutina. Incluso, empezarás a echar de menos el piano cuando te alejes de él durante más de un par de días. Aún así, no seas demasiado exigente contigo mismo: si acabas tocando cinco días a la semana, estupendo. Si son cuatro, no pasa nada.

¿Qué hora del día es mejor para tocar el piano?

La que tú elijas. La mejor hora para practicar será siempre la que más te convenga. Si tienes un horario flexible, prueba en horas del día distintas y comprueba en cuál rindes más. Cada persona es un mundo para estas cosas: Mozart tocaba muy temprano o muy tarde, Strauss a media mañana. Ten en cuenta también los horarios de los que te rodean. Con un teclado eléctrico con auriculares podrás practicar en cualquier momento pero, si tienes un piano de cola, tocar a la misma hora que echan la serie favorita de todo el mundo (o a las cuatro de la mañana) podría granjearte problemas con tus convivientes y vecinos.

¿Cuál es el mejor lugar para practicar piano?

Lo mejor es que tengas el piano siempre a la vista, en un rincón de fácil acceso. Muy pocos de nosotros tenemos espacio ilimitado para colocar un piano o un teclado, así que esto siempre dependerá del tamaño del instrumento y del espacio del que dispongas. Allá donde coloques tu piano, deberás procurar que te resulte fácil sentarte y tocar con la postura y la técnica adecuadas (véase el Capítulo 3 - Técnica de piano adecuada); así que nada de encorvarse en una buhardilla estrecha. Si utilizas un teclado, intenta que siempre esté montado y listo para tocarlo. Si alquilas un local de ensayo o vas a casa de un amigo para practicar con su piano, procura que esté lo más cerca posible de tu casa. Recuerda que el objetivo es estar allí todos los días.

Qué debes hacer antes de cada sesión de práctica

Elimina las distracciones

Piensa en tu tiempo de práctica pianística como algo sagrado con lo que debes cumplir. La concentración continua te permitirá emplear el tiempo de la forma más eficiente y mejorará drásticamente la calidad de tu práctica. En un mundo ideal, cada uno de nosotros tendría una habitación en la que sólo hubiera un piano. No obstante, la mayoría tenemos que tomar medidas para eliminar las distracciones.

Notebook in front of a keyboar
Elimina las distracciones

Si vives con más gente, pídeles que no te molesten cuando estés practicando, aunque pueda parecer que quieras tener público. Apaga la televisión. Aunque no la oigas, las imágenes captarán parte de tu atención. Pon tu teléfono fuera de vista o, mejor aún, déjalo en otra habitación para evitar mirarlo. Las redes sociales pueden esperar veinte minutos.

Calienta antes de tocar

Utilizar la técnica correcta al tocar el piano conlleva involucrar todo el cuerpo, que se encarga de canalizar toda la energía hasta las yemas de los dedos (véase el Capítulo 3 - Técnica de piano correcta). Así que, antes de empezar, relaja los brazos, las muñecas y las manos. A continuación, calienta tocando escalas, arpegios o algo más estructurado, como los ejercicios Hanon que se pueden encontrar de forma gratuita en Internet. La regla general es empezar con algo lento y fácil antes de pasar a algo más exigente. También puedes empezar tocando una canción que ya conozcas, pero tranquilamente y sin prisas.

Info

Los ejercicios de Hanon

Estos sesenta ejercicios elaborados por Charles-Louis Hanon en 1873 son conocidos en todo el mundo por su capacidad para mejorar la flexibilidad, la velocidad, la agilidad, y la fuerza de los dedos y las muñecas. Los primeros veinte son simples secuencias de notas repetidas para ambas manos, que se moverán a lo largo de todo el teclado. Puedes encontrarlos de forma gratuita en varios sitios de Internet.

Los ejercicios de Hanon pueden ayudar a mejorar la técnica, pero a menudo son criticados por no ser muy musicales. Es importante mantener el equilibrio adecuado entre la práctica de la mera técnica y el desarrollo de la musicalidad en el contexto de una canción.

Cómo estructurar cada sesión de práctica

Elige las canciones adecuadas

Tocar la música que te gusta, o al menos la que conoces, es motivador y mejora notablemente el aprendizaje. No obstante, escoger la canción adecuada es más difícil de lo que parece; así que tómate tu tiempo para experimentar con varias hasta que encuentres la adecuada. Si la canción es demasiado fácil, te aburrirás pronto pero, si es demasiado difícil, te terminarás frustrando.

Lo mejor es empezar con una transcripción sencilla de una canción o pieza de música clásica que te guste. Para ello, puedes preguntar a tu profesor, buscar algún libro de canciones fáciles para piano en una tienda de música, un videotutorial online o navegar por una aplicación como flowkey. flowkey dispone de una amplia gama de canciones para todos los niveles de dificultad, y cualquier canción marcada con una esquina en verde en la aplicación es apta para principiantes.

Por norma general, si eres principiante deberías buscar canciones con las siguientes características:

  • Pocas notas para la mano izquierda
  • Acordes de no más de tres notas
  • Muy pocos saltos o movimientos rápidos de los dedos

Familiarizarse con el piano

Antes de tocar una canción o una pieza, debes saber cómo debe sonar. Con el tiempo, cuando mejores tus habilidades para leer música, podrás saber cómo sonará simplemente leyendo la partitura pero, por ahora, es importante haber escuchado la canción antes. También ayuda mucho ver cómo se toca en un piano. Por ejemplo, una sección puede parecer complicada hasta que ves cómo se toca y te das cuenta de que realizando un cruce de dedos en un determinado punto se vuelve más fácil.

Repetición, repetición y repetición

Una vez hayas escogido la canción y estés familiarizado con ella, descompónla en secciones de cuatro a diez segundos. Los estudios han demostrado que esta es la duración justa para que tu cerebro se concentre mientras memoriza los nuevos movimientos de manos más complejos.

Loop function in flowkey
Función Bucle de flowkey

No intentes aprenderte toda la canción de una. Aprende una parte nueva cada día y repítela las veces que haga falta. Tu rutina diaria de aprendizaje podría asemejarse al siguiente plan:

  • Lunes: Aprender la primera parte.
  • Martes: Aprender la segunda parte y tocarla junto con la primera.
  • Miércoles: Aprender la tercera parte y tocar las tres juntas.
  • Jueves: Aprender la cuarta parte y tocar las cuatro que ya sabes juntas. Y así en adelante.

Una vez empiezas a conectar las distintas secciones, te puede resultar extraño, ya que antes las has practicado por separado. Puedes evitar esto incluyendo algunas notas de la sección anterior y otras de la posterior en la sección que practiques. Cuantas más notas añadas a cada lado, te dará la sensación de que estás tocando una pieza musical continua en lugar de una serie de secciones inconexas.

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Error común: tocar siempre desde el principio de la pieza

Parece lo más lógico empezar siempre por el principio, por lo que muchos tocamos desde este punto, intentamos añadir algunas notas nuevas cada vez, cometemos un error y volvemos a empezar de nuevo. La realidad es que se pierde mucho tiempo tocando esta primera parte una y otra vez, mientras que se podrían estar aprendiendo nuevas partes o corrigiendo errores. En su lugar, céntrate en una parte nueva y practícala por separado. Combínala con las secciones anteriores sólo cuando la toques bien y luego sigue adelante.

Coordinar ambas manos

Tocar las diferentes partes de una canción con ambas manos puede parecer aterrador al principio. No obstante, si te lanzas a tocar directamente con las dos manos, estarás abrumando a tu cerebro, forzándolo a...

  • Aprender y memorizar lo que la mano derecha debe hacer.
  • Aprender y memorizar lo que la mano izquierda debe hacer.
  • Coordinar los movimientos de ambas manos.

Trata bien a tu cerebro. Piensa en la mano izquierda, en la derecha y en la coordinación de ambas como tareas diferentes. Trabaja en cada una de las tres por separado. Si suponemos que estás practicando durante los veinte minutos diarios que te recomendamos, tu rutina semanal podría parecerse a esto:

  • Lunes: Aprender la primera sección. 5 minutos para la mano derecha, 5 para la mano izquierda y 10 para ambas manos.
  • Martes: 5 minutos para la mano derecha, 5 para la izquierda y 10 para ambas. Después, dedicar otros 5 minutos a tocar las dos secciones en conjunto.
  • Miércoles: Aprender la tercera sección. 5 minutos con la mano derecha, otros 5 con la izquierda y otros 5 con las dos. Después, dedicar otros 5 minutos a tocar las tres secciones juntas.

Solución de problemas

Mejorar consiste en poder tocar algo hoy que no pudiste tocar ayer o la semana pasada. Esto se consigue identificando las partes problemáticas de las canciones que tocas y trabajándolas antes de que se conviertan en un verdadero obstáculo. Tanto si dicha parte contiene una serie de notas que te requiere hacer malabares con los dedos, como si se trata de un gran salto de una a otra parte del teclado, debes luchar contra el instinto de saltártela sólo porque no suena tan bien como debería.

Utiliza la técnica de aprender cada mano por separado para descomponer estas partes complicadas en algo más sencillo. Repítelas lentamente, incluyendo algunas notas de la sección anterior y de la siguiente para darles continuidad. Vuelve a intentarlo al día siguiente, siguiendo el programa de práctica que hemos mencionado y ve añadiendo más complejidad cuando puedas tocar cada parte sin problemas. Antes de que te des cuenta, la canción sonará perfecta.

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Error frecuente: no dedicar el suficiente tiempo a los pasajes difíciles

Es agradable tocar las secciones que conoces bien. Pero si dedicas tu valioso tiempo de práctica a tocar sólo estas y dejas de lado aquellas que necesitas mejorar, tu progreso se estancará incluso si practicas diariamente. La solución es encontrar los pasajes que todavía te parecen difíciles y concentrarte en ellos por completo. Toca las partes de cada mano por separado, despacio; luego ambas a la vez, aún más despacio; y luego aumenta progresivamente la velocidad.

Así es como se mejora realmente, y esto te puede ayudar a establecer una clara diferencia entre tocar por puro placer y ejercitar estas partes más complicadas, que se puede asemejar a un trabajo más duro. Así que, después de haber practicado alguna sección complicada hasta conseguir tocarla bien, deberías darte el gusto de tocar algo que te guste y que ya conozcas.

No dejes que practicar el piano se convierta en algo tedioso. Si sigues los consejos expuestos en este capítulo, junto con algunos trucos que te mostraremos el siguiente, «Metas pianísticas y motivación», tocar el piano puede llegar a convertirse en tu actividad favorita del día. En el próximo capítulo, también veremos la importancia recibir feedback consistente, de ponerse objetivos y verás qué cerca queda la meta de tocar algo de lo que te sientas realmente orgulloso.