Capítulo 10

Mitos y dudas frecuentes sobre el piano

La guía de aprendizaje de piano para principiantes

En flowkey, nos encanta escuchar las opiniones de nuestros pianistas y recibimos muchos mensajes de usuarios que nos transmiten sus inquietudes o nos señalan aspectos que les resultan confusos. A continuación, te ofrecemos las respuestas a algunas de las preguntas más comunes para ayudarte y que vayas cogiendo confianza mientras empiezas, y también para desmentir algunos mitos del piano. Muchas de las respuestas expuestas aquí se tratan con más detalle en anteriores capítulos de esta guía de piano para principiantes.

P: ¿Cuánto tiempo y con qué frecuencia debo practicar piano?

R: Lo ideal es practicar todos los días, pero no durante mucho tiempo. Mejorar en el piano consiste en realizar pequeños progresos cada día, siendo veinte minutos el tiempo de práctica perfecto para empezar. No importa en qué momento del día te sientes a practicar, sino que incorpores estas breves sesiones en tu agenda diaria a la hora que te venga mejor. También sabemos que la vida no siempre entiende de horarios; así que si acabas tocando sólo cinco de los siete días, no pasa nada. Más información sobre esto en el Capítulo 6 - La práctica del piano.

P: ¿Necesito aprender a leer partituras para poder tocar el piano?

R: No, pero te estarás limitando si no lo haces. Tener la habilidad de leer música te abre las puertas a una infinidad de posibilidades. Te proporciona un lenguaje universal para entender y comunicar la música, de forma rápida y precisa. Esto te dará acceso a un repertorio casi ilimitado de música que, una vez que adquieras la destreza suficiente, serás capaz de tocar al primer vistazo.

La ventaja añadida es que alcanzar un nivel decente en el piano no lleva tanto tiempo como se podría pensar, y si lo único que deseas aprender son los acordes básicos para poder tocar con otros músicos, otros métodos alternativos como la notación de acordes te servirán. Puedes encontrar más información al respecto en el Capítulo 5 - Cómo leer partituras (lo fundamental).

P: ¿Qué seré capaz de tocar después de un año de aprendizaje?

R: Podrás tocar piezas clásicas sencillas y algunas canciones de nivel intermedio. Esta respuesta puede parecerte algo imprecisa, pero es mejor que el típico "depende". Confía en que a través de la práctica diaria, estructurando cada sesión correctamente, y abordando cada reto, complicación o nueva técnica de forma sistemática, podrás tocar en un año algo de lo que enorgullecerte. Más información sobre este tema en el Capítulo 6 - La práctica del piano.

Las probabilidades de que consigas esto aumentarán si sigues un patrón de fijarte objetivos concretos, obtener feedback externo y darte recompensas, tal y como exponemos en el Capítulo 7. Si buscas un modelo a seguir que te inspire para llevar a cabo este método, fíjate en el periodista Alan Rusbridger, que empezó a aprender piano a los 56 años y consiguió tocar la complicada Balada n.° 1 de Chopin en un concierto.

P: ¿Cómo puedo practicar la coordinación de las manos izquierda y derecha?

R: Te recomendamos practicar cada una por separado primero y después juntas. Tocar con ambas manos obliga al cerebro a concentrarse en tres tareas a la vez: en el movimiento de la mano derecha, en el de la izquierda y en la coordinación de ambas. La buena noticia es que esta tercera tarea (la coordinación) mejorará con la práctica, como cualquier otra cosa. Hay que separar las tareas, conseguir que la mano derecha y la izquierda toquen fluidamente antes de combinarlas poco a poco. Te damos algunos consejos de práctica para las manos en el Capítulo 6 - La práctica de piano.

P: ¿Cómo puedo mejorar la habilidad de mis dedos?

R: Practicando con escalas y realizando ejercicios técnicos. Tus manos, dedos y muñecas son como cualquier otra parte del cuerpo compuesta de músculos, huesos y tendones. La forma más fácil y rápida de mejorar la agilidad y la flexibilidad es, sin duda, el ejercicio. Las escalas han sido la técnica principal durante cientos de años, por el simple hecho de que funcionan. Puedes encontrar tutoriales sobre escalas en la aplicación de flowkey.

Una gran alternativa para mejorar la flexibilidad, la velocidad, la agilidad y la fuerza de los dedos y las muñecas son los ejercicios Hanon. En su libro El pianista virtuoso en 60 ejercicios, Charles Louis Hanon explica ejercicios que van desde los "Ejercicios preparatorios para principiantes" hasta los "Ejercicios virtuosos para dominar las mayores dificultades técnicas". Todos ellos se pueden encontrar de forma gratuita en varios lugares de internet.

Además, debes tener en cuenta que tu flexibilidad y destreza mejorarán con el tiempo simplemente tocando las canciones que te gustan. De hecho, puedes aprender y practicar casi cualquier técnica con canciones que utilizan esas técnicas. Sólo hace falta un poco de paciencia. Puede que pasen meses hasta que consigas mejoras evidentes pero no debes desmotivarte: este plazo de tiempo es completamente normal. Te recomendamos incorporar algunas de las sugerencias anteriores a tu rutina de práctica para acelerar tus progresos.

P: ¿Soy demasiado viejo/a para aprender piano?

R: No, el mejor momento para empezar es ahora. El miedo al fracaso que sentimos al emprender cualquier proyecto es intrínseco a la naturaleza humana. El miedo es sólo eso, no hay lógica que lo sostenga. No hay límite de edad para aprender un instrumento. Incluso si tienes más de 70 años y te preocupa tu capacidad física, que sepas que existen una gran cantidad de beneficios científicamente probados del piano para mejorar la salud tanto física como mental, además del bienestar. Si eres menor de 70 años, la respuesta es la misma: Ponte manos a la obra.

Nos encontramos frecuentemente con la típica excusa de "para cuando sea bueno con el piano seré demasiado viejo". Si este pensamiento ronda tu cerebro, consulta la respuesta anterior a la pregunta "¿Qué seré capaz de tocar después de un año de aprendizaje?" para que sepas lo que puedes conseguir. Imagina que has empezado a tocar hace un año y piensa en tu nivel de entonces. Ahora, imagínate dentro de un año dándote las gracias por haberle dedicado tiempo al piano durante este año. Empieza a tocar ahora: el ahora es siempre el momento perfecto.

P: ¿Qué pasa si no tengo suficiente tiempo?

R: Tiempo siempre hay, sólo tienes que encontrarlo. Se trata de veinte minutos al día solamente, así que comprueba tus horarios y encuentra un hueco. No importa en qué momento del día practiques, sólo que lo hagas. Cada persona tiene sus propias horas en las que rinde mejor: Mientras que Mozart encontraba su inspiración o bien muy tarde o muy temprano, Strauss rendía más a media mañana.

Si de verdad has comprobado tus horarios y no encuentras un hueco, un buen truco es practicar como primera o última cosa del día. Decidir cuándo depende de cómo te sientas después de practicar. Si la sesión te da energía, entonces podría funcionar a primera hora de la mañana, mientras que si te resulta relajante, entonces tal vez debas tocar antes de irte a la cama. Prueba ambas horas. Un piano o teclado digital tiene una ventaja en este caso, ya que los auriculares te libran de tener problemas con tus vecinos si te pones a tocar a las cuatro de la madrugada durante los días laborales.

P: ¿Qué pasa si no tengo talento?

R: Nadie nace con talento, es algo que se desarrolla. Cualquier pianista de nivel que se tercie ha tenido que esforzarse para lograrlo. Aquí no entra en juego ningún "talento natural", sino una combinación de aprendizaje de calidad, práctica y motivación. Aquellos que parecen aprender mucho más rápido que los demás no han nacido con ninguna virtud que otros no tengan, sino que han encontrado un método que les funciona y lo han seguido a rajatabla.

Esperamos con esta guía haberte aportado los conocimientos y las herramientas necesarias para que encuentres tu mejor método de aprendizaje, práctica y motivación. Una vez que te hayas decidido por uno de ellos, sólo tienes que dedicarle tiempo, con la seguridad de que puedes conseguir lo que te propongas.

P: ¿Cómo sé que estoy tocando con los dedos correctos?

R: No existe una digitación “correcta”. Todo depende del tamaño de tus manos, de la agilidad y flexibilidad de tus dedos y del sonido que busques. Por regla general, una buena digitación evita que la mano tenga que cambiar de posición o dar grandes saltos de unas teclas a otras, así que te recomendamos experimentar para encontrar las posiciones que te sean más cómodas. Con el tiempo, encontrarás una posición que te parecerá natural y todo cobrará sentido.

De manera frecuente, en las partituras se indica qué dedos deben usarse mediante anotaciones con números, ya sea encima o debajo de las notas. Estos números del 1 al 5 se corresponden con los dedos de la mano, empezando con el 1 para el pulgar y terminando con el 5 para el meñique.

Cuando practiques con flowkey, presta atención a la digitación que utilizan nuestros pianistas profesionales, ya que estos han dedicado tiempo a trabajarla para cada pieza. Por supuesto, si te resulta difícil tocar secciones como las que se muestran en el vídeo, busca una digitación que te resulte más cómoda.

R: ¿Y si mis manos son demasiado pequeñas?

P: No existen manos que sean demasiado pequeñas para tocar el piano. Se puede tocar cualquier tipo de canciones sin importar el tamaño de las manos. En primer lugar, tu habilidad para estirarlas mejorará mucho a medida que mejore tu flexibilidad (véase la pregunta sobre la destreza y la flexibilidad más arriba). Como todo, esto requiere práctica y un poco de tiempo. En segundo lugar, hay pianistas fenomenales con manos pequeñas. Piensa en los niños prodigio o en Lee Shaw, la conocida como "primera dama del jazz", que tocó de manera excepcional durante todos sus 89 años midiendo menos de metro y medio de estatura.

Si estás empezando, busca canciones que no incluyan notas simultáneas a más de una octava de distancia ni acordes de cinco notas. Cualquier cosa que te permita mejorar la rapidez de los dedos sin tener que estirarlos demasiado es ideal. Puede que incluso estos ejercicios te resulten más fáciles que a aquellos con manos grandes. Los saltos grandes y rápidos pueden parecerte difíciles ahora, pero intenta acostumbrarte a ellos ya que son una técnica muy útil para aprender a estirar las manos, sobre todo para aquellos que las tienen pequeñas.